Hábitos simples que mejoran tu descanso
Dormir bien no es un lujo, es una necesidad biológica. Un descanso adecuado impacta directamente en nuestra concentración, estado de ánimo, rendimiento físico, memoria y sistema inmunológico.
Adoptar pequeños hábitos diarios puede marcar una gran diferencia en la calidad del sueño. A continuación, compartimos recomendaciones prácticas que ayudan a regular el descanso, favorecer el ritmo circadiano y mejorar el bienestar general.
• Dormir entre 7 y 9 horas por noche
• La habitación debe tener una temperatura agradable, idealmente entre 24 y 25°C (evitar el calor y la refrigeración extrema) así como también deben ser mínimos los niveles de luz y ruido.
• Mantenga horarios fijos para acostarse y levantarse, incluyendo los fines de semana y vacaciones.
• Es importante ajustar sus horarios de descanso con el ritmo circadiano que regula el funcionamiento de nuestro cuerpo, lo que implica que debe conciliar el sueño antes de la medianoche y levantarse antes de las 8 de la mañana.
• Evitar ingerir bebidas que contengan cafeína entre 6 y 8 horas antes de ir a dormir, incluyendo café, gaseosas y mate.
• Procure cenar al menos dos horas antes de la hora proyectada para acostarse.
• No tomar líquidos en exceso al final de la tarde y por la noche.
• Tome una ducha de agua caliente antes de acostarse tiene un efecto relajante y ayuda a conciliar el sueño.
• Realice alguna actividad física suave durante al menos una hora con un programa regular, preferentemente al aire libre, por la tarde y al menos 3 ó 4 horas antes de ir a dormir.
• Practicar ejercicios de relajación y elongación antes de acostarse puede contribuir a que duerma mejor.
Incorporar estas pautas de manera progresiva ayuda a construir una rutina saludable y sostenible en el tiempo. Si a pesar de implementar estos hábitos persisten dificultades para dormir, es importante consultar con un profesional de la salud para una evaluación adecuada.
Dormir mejor es vivir mejor.




